
Este descubrimiento fue encontrado por un aficionado a los fósiles que le gustó y lo colgó en la pared de casa, me imagino al palurdo orgulloso de su piedra, hasta que un hombre que lo visitó descubrió que era un buen espécimen, se lo compró y luego se lo llevó a una subasta de antigüedades en Alemania, hasta que por fin llego a las manos de un científico que lo estudiaron durante unos años en secreto hasta que los datos son probados.
Hasta Google hoy le dedica su página al fósil.

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